Un breve repaso por quienes más chances tienen de llevarse los premios a la temporada 2008 de la Liga de Football Americano de Argentina. Cómo cada año, los galardones a jugador más valioso, ofensivo y defensivo de la temporada y el mejor novato se entregarán durante la fiesta del Super Bowl, a realizarse el domingo 1 de febrero próximo.
Rookie del año
Comencemos por el mejor novato, rubro en el que hay un candidato que sobre sale por el resto: Federico Poy. Un gran prospecto ofensivo ya desde antes del draft, este ex jugador de flag football lideró a la liga en todas las estadísticas para receptores con 418 yardas (casi 100 más que su inmediato perseguidor), 34 atrapadas y 7 touchdowns. Todo esto a pesar de los cambios en la posición de mariscal en su equipo, Corsarios.
Además, se posicionó como un gran esquinero, anulando a los mejores receptores de la liga, y esforzándose en el tackle, algo que a priori era una gran debilidad. Hay que añadir su excelente tarea devolviendo patadas, rubro en el que también anotó un touchdown.
Alguien que pudiera competirle es Pablo Catalá, primerísima selección del draft 2008. Aún con la pobre temporada de Osos Polares, fue un valuarte para su equipo. Se desempeñó principalmente como ala cerrada (8 recepciones, 179 yardas y 2 touchdowns), puesto en el que fue de lo mejor del año, y ala defensivo (2 capturas).
Ante las lesiones de los dos primeros mariscales del plantel, Catalá jugó también de QB, posición en la que no cumplió con una buena tarea, pero mostró algunas condiciones para ser un interesante back up.
Pueden mencionarse también tareas interesantes de, Israel Ferrero (WR/CB Legionarios) y Martín De Negri (OL/DL Jabalíes). Sin embargo, Poy tiene la mayor chance de llevarselo (quien tiene una clara ventaja) o Catalá.
Ofensivo del año
Yardas y puntos instantáneos fue lo que produjo Martín Spada para Jabalíes durante 2008. Siendo la primera vez que un corredor supera las 1000 yardas, sería imposible no pensar que Spada es el candidato a llevarse este premio.
Tuvo casi 400 yardas más que su inmediato perseguidor, acumuló 11 anotaciones, todo esto con un partido menos jugado (por lesión) y sin ser la principal arma por tierra en los primeros dos partidos de su equipo.
Y si se habla de ofensiva instantánea, es imposible evitar al corredor de Cruzados Nicolás Crespo: 677 yardas y 6 touchdowns tal vez no alcancen para eclipsar las estadísticas de Spada, pero Crespo se erigió como el gran referente del campeón del Tazón Austral. Cabe destacar que también lanzó para 3 anotaciones en jugadas de truco, que tan bien le funcionaron al conjunto dirigido por Luis Jiménez.
Hay que destacar también a dos jugadores de Tiburones: Tyler Woods y Fernando Falluca. El corredor norteamericano jugó solo seis partidos en temporada regular y durante ese tiempo fue el claro líder en yardas y anotaciones terrestres. Finalizó con 601 yardas y 9 touchdowns, lejos de las estadísticas de Spada, pero con un impresionante promedio de 11,3 yardas por acarreo y tres partidos menos jugados.
Por el lado del mariscal de campo Falluca, siempre presente en cualquier discusión por los premios de fin de año, tuvo una temporada irregular lanzando (39% de pases completos, 401 yardas, 8 touchdowns, 8 intercepciones). Pero a eso hay que añadirle sus impresionantes estadísticas terrestres (teniendo en cuenta su posición): 359 yardas y 6 touchdowns, cuarto y tercer lugar en toda la liga.
Otro posible candidato es el mariscal de campo de Legionarios Luis Hernández. A pesar de su 37% de pases completos, lideró holgadamente a la liga en yardas (781) y en touchdowns (14), con 9 intercepciones. Sin ser el peligro terrestre que representa Falluca, se las arregló para añadir 120 yardas y 2 touchdowns a la causa dorada. Además, es importante tener en cuenta que jugó un partido menos.
No habría que descartar que Poy pueda llevarse también este premio, debido a su descollante tarea para la ofensiva pirata.
Defensivo del año
El candidato de cada año a este premio volvió a hacerse presente con una tremenda temporada. Hablamos del apoyador Raúl De La Rosa de Cruzados. Además de su liderazgo que tan fuerte impactó en sus tres años en la liga (anunció su retiro tras coronarse en el Tazón Austral IV), tuvo su mejor campaña desde que juega football en Argentina: 60 tackles (50 solo), 7 capturas -rubros en los que lideró la liga- y 4 intercepciones (2 devueltas para touchdown).
El ganador de este premio en 2006 es el alma de la defensiva cruzada y del equipo en general, lo que le da un valor agregado para llevarse el defensivo del año.
Otro de los candidatos es Mariano Smilasky, esquinero de Tiburones y MVP del III Tazón Austral, quien lideró a la liga en intercepciones (6, 1 para touchdown) y fue muy sólido en el tackleo, con 30.
Con una defensa sin grandes talentos pero jugadores muy sólidos, Legionarios aporta dos nombres a la discusión: Juan Ignacio Álvarez Jofre y Reynaldo Mionis. El primero cuenta con el valor agregado de haberse desempeñado en varias posiciones: profundo fuerte, apoyador, ala defensiva y hasta esquinero y tackle defensivo. Acumuló 40 tackles (35 solo), 4 capturas (líder en su equipo) y 1 intercepción. Por el lado de Mionis, fue segundo en la liga en tackles con 53 (37 solo).
Otros jugadores a destacar en el rubro: Fernando Falluca (profundo de Tiburones, 37 tackles, 4 intercepciones), Joaquín Pérez Curiel (profundo de Cruzados, 43 tackles, 3 intercepciones, 1 touchdown) y Guillermo Seelig (52 tackles, 1 captura).
Igualmente, será difícil que De La Rosa no se lleve su segundo premio en tres años como defensivo del año.
Jugador más valioso
El premio tal vez más polémico, principalmente porque no hay un claro concepto sobre las cualidades que se deben poseer para llevárselo. Hay quienes dan prioridad a las estadísticas, otros al rol que tiene en el equipo y algunos a qué tan lejos llegó su equipo. La realidad es que es un poco de todo eso.
Habiendo dicho esto, hay tres nombres que resaltan sobre el resto: Martín Spada, Fernando Falluca y Raúl de la Rosa.
Los dos primeros agregan a su posición central en sus equipos (corredor y mariscal, respectivamente) sólidas tareas a la defensiva. En cambio, Raúl De La Rosa solo jugó como apoyador, aunque su ventaja es haber llevado a Cruzados al campeonato.
Si intentamos elegir a uno de los tres bajo la premisa tradicional del MVP (¿Qué tan lejos habrían llegado sus equipos sin su presencia?), la realidad es que ni Cruzados ni Jabalíes ni Tiburones habrían tenido las actuaciones que tuvieron sin estos estelares.
Aunque difícilmente participe de la discusión debido a que su equipo no pasó a postemporada, es imposible dejar de mencionar nuevamente a Federico Poy, quien fue un valuarte para Corsarios a la ofensiva, defensiva y equipos especiales.
* Todas las estadísticas mencionadas pertenecen a la temporada regular.